Duele el doble...


La forma en que nosotros como padres enfrentamos la vida y el dolor natural que esta conlleva, también es aprendido por nuestros hijos. Es de padres amorosos tratar de evitar el sufrimiento innecesario, pero generalmente hacemos lo contrario. No es cuestión de mover los hilos para que nuestros hijos no sufran decepciones o traiciones, es enseñarlos con el ejemplo, el permiso y el acompañamiento que esas cosas pasan, que el dolor existe, que no sólo se vale sino que es necesario estar afligido un tiempo para retomar fuerzas para volverlo a intentar. Cuando demostramos en casa que los problemas de la vida no duelen (o no deben doler) estamos instruyendo a nuestros hijos a sufrir el doble. #padresestrella #padresconscientes


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