Para ser un buen padre, tienes que renunciar a tu infancia...


Suena duro pero es real. No hay cosa que enferme más a los hijos que tener padres con conductas infantiles/adolescentes. Por un lado, este tipo de padres no otorga la seguridad emocional que requieren los hijos para desarrollarse saludablemente. Por otro lado, tienden a delegar sus responsabilidades de adultos en sus hijos, quienes al no estar preparados psíquicamente, manifiestan angustia y depresión que tiñen su infancia. Entender y aceptar que cuando te conviertes en padre de familia tu infancia terminó, es de padres maduros y amorosos. Es de padres que reconocen el paso del tiempo y por amor se hacen a un lado para que ahora sus hijos disfruten de la tranquilidad y la seguridad infantil que un día ellos disfrutaron gracias a sus padres. #padresestrella #padresconscientes


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