Los secretos familiares.


Los padres pensamos que hay cosas que no se les debe decir a los hijos porque les harán mal. No les mencionamos los accidentes, les ocultamos cuando alguien cercano muere e impedimos que acudan a los entierros; no les hablamos de las cosas difíciles y dolorosas de nuestras vidas. Pero los niños manifiestan lo que no se habla a través de síntomas: dificultades escolares, pesadillas, enfermedades físicas, entre otros.

Ellos perciben la angustia, la depresión y el dolor y, su mente, que está influenciada de lo que le rodea, se encuentra invadida de lo traumático que los adultos no han podido hablar. Algunos secretos familiares matan la posibilidad de ser uno mismo, de curar dolores anímicos. El secreto es como una silla vacía en la que nadie se sienta, pero siempre está allí. Las personas de una familia no se proponen recordarlo, pero no consiguen olvidarlo.

Al ocultarles la verdad les quitamos la posibilidad de elaborarlo. Por ello, la confesión produce alivio. Las palabras que encarnan una verdad dicha de forma adecuada y en el momento oportuno pueden curar dolores anímicos y también evitan enfermar. Los acercamos más a la crianza sana. El modo de develar un secreto es muy importante. Si tienes problemas para reconocer estos secretos y para hablarlos con tus hijos, apóyate con nosotros. #‎padresestrella‪ #‎padrequedicenlaverdad


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